Geometría y Estilo de Vida

Geometría y Estilo de Vida

Si quisieras dar un giro a tu vida, ¿de cuántos grados sería? ¿180? ¿360? Esta pregunta surgió en mi cabeza hace más de 10 años cuando una buena amiga me comentó que necesitaba dar a su vida un giro de 360 grados… lo que en mi cabeza la dejaría parada en el mismo sitio, viendo hacia la misma dirección.

Un giro de 180 grados tal vez no sea la solución porque, dependiendo del eje que tomes para dar el giro, puedes quedar viendo hacia atrás o bien ¡de cabeza! lo cual no me convence en ninguno de los dos casos.

Giros de 350 y 180 grados

Si la respuesta no son giros de 180 ni 360 grados, entonces ¿qué se supone que debemos hacer cuando sentimos que nuestra vida pide cambios? Esto puede ser mucho más sencillo de afrontar de lo que pensamos, bien seas de las personas que le cuesta adaptarse a los cambios o no, tomando en cuenta que lo único constante en la vida es el cambio en si mismo.

La solución podría ser simplemente el hacer pequeños giros que te ayuden a enderezar el rumbo que aparentemente está torcido y, así como un par de líneas que nacen en un mismo un punto formando un ángulo de unos pocos grados se separan cada vez más a medida que se alejan del punto de origen, tu podrías conseguir resultados totalmente distintos con un pequeño cambio que al principio, en apariencia, no representaba nada grande en lo absoluto.

Recuerdo haber escuchado una conferencia de Jim Rohn donde explicaba que si salías de la tierra con destino a la luna y terminabas en marte, definitivamente algo salió mal. En algún momento tenías que haber notado que te alejabas de tu objetivo (que era la luna) y ese era el momento en que tenías que enderezar el rumbo haciendo ajustes de medio camino. Cuando emprendemos un nuevo proyecto, sea de trabajo o de vida, sabemos a dónde queremos llegar pero no siempre termina como lo planificamos, por eso es importante adaptarse a los cambios haciendo estos ajustes de trayectoria cuando es necesario, de tal manera que obtengamos los resultados que queríamos desde un principio o al menos lo más cercano a ellos.

Ajustes de medio camino

En la vida, estos pequeños giros pueden ser cosas sencillas como levantarse unos minutos más temprano para meditar, caminar diez minutos al día, sonreír un poco más, dar las gracias, dar los buenos días elevando un poco la voz, etc. Cosas que en principio pudieran no parecer importantes pero que pueden ser determinantes en los resultados obtenidos a lo largo del día y, los resultados obtenidos en un día pueden ser la base para muchas mejoras en el futuro.

Seguramente haran falta muchos giros y ajustes a lo largo de nuestra vida, unos más grandes que otros y dependiendo de cómo evolucionen nuestras metas, objetivos y aspiraciones, hasta que -por un camino más parecido a un zigzag que a un sendero recto- hayamos alcanzado el crecimiento personal, profesional o espiritual deseado para nosotros.